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miércoles, 15 de octubre de 2014

A mi padre. Epílogo.

Ya hace tiempo que añoro
en mi mano tu mano
que me guíe y me auxilie
mientras ando mis pasos.

Me pregunto ahora mismo
si tú estarás contento
de mis logros y avances
y perdonas mis yerros.

Con los años más fácil
me resulta entenderte
valorar tus maneras
y por ello quererte.

Y es que te echo de menos;
tantos años de aquello
y aun te tengo presente
en los peores momentos.

Todavía me acuerdo
de tus ásperos besos
cuando por las mañanas
nos querías despiertos.

La persiana y tus voces
bendiciendo las luces
y unos rayos traviesos
que en el suelo hacían bucles.

No será en esta vida
ya no vendrás a verme
y como ahora soy padre
sólo en mí podré verte.

¿Pero soy de ti digno?
¿De llamarme tu hijo?
¿Voy honrando tu nombre
como Dios nos lo dijo?

Si yo quiero a mi abuelo
como todos sus nietos
es por haber tenido
de mi padre el ejemplo.

Una bala maldita
me impidió conocerlo
y por ti, padre mío,
he llegado a quererlo.

No soy yo, somos todos,
que te echamos de menos
en los malos momentos
y también en los buenos.

Y sabemos, creyentes,
que tras muertos nos vemos
y por eso sumisos
intentamos ser buenos.

No sé si lograremos
encontrar el camino
pero lo intentaremos
por reunirnos contigo.

Y ahora dejo estos versos
pero no el sentimiento;
Papá, tú ya lo sabes:
para mí no estás muerto.

martes, 18 de marzo de 2014

Hasta siempre.

El paso de los días y el negro sobre el blanco,
mi torpe aporrear las negras teclas
tratando de explicar en mi ignorancia
mil cosas que a las claras me superan.

Arritmias inconexas, y algunos claroscuros;
efecto intencionado de poeta:
Tratar de en el desorden de una letra
buscar un ritmo nuevo que la ciencia
no explique y que te guste a conveniencia.

No importar lo que diga, sino el cómo,
y aun así la intención no olvidar nunca
que es hacer algo hermoso y torpemente
desordenar esquemas de la gente
no tratando siquiera por asomo
de cejar en mi empeño y en la busca
de sondear el meollo de la mente.

Y ahora que llegó la despedida
no hay palabras que puedan describirlo:
Aunque ha sido azaroso ha sido bello,
y aunque me ha sido grato fue penoso,
pues ver que los lectores se van yendo
sin saber si responde a tu impericia
o a que otras atenciones los reclaman
no da satisfacción a este ego
de aspirante a poeta en absoluto
y preso de un vacío irresoluto
a cuarteles de invierno me retiro:
Esto ya se ha acabado y fue contigo.

Y no hay pena que azore mi escritura:
el camino ha acabado y ya la meta
vislumbro a lontananza: Yo he llegado
donde quería llegar y aquí parado
debo mirar atrás: Al resultado
de tanta soledad, tantas ausencias,
tanta programación, tanta vehemencia...
tantas cosas brillantes o perversas
que pueblan el sendero recorrido
Haciéndome pensar ¿De qué ha servido
dedicar tanto tiempo a este camino
si el final fue llegar sólo al principio?

Y aun así, orgulloso he de sentirme
pues traté por principio de que cierto
fuera lo que yo he escrito, y aunque aserto
con muy poca humildad no gano nada
en la dura tarea que me he impuesto,
por lo que sin dudarlo lo repito
otra vez cuando encuentre nuevas fuerzas.

Esto sí es un adiós, no un hasta luego;
llegarán avatares parecidos
de los que haré partícipes a otros
y a alguno de vosotros sin dudarlo.
Bienvenidos seréis a mi parnaso,
eso nunca debéis ponerlo en duda:
De los míos ya seréis para siempre
tan solo por tomaros la molestia
de haber perdido el tiempo en esta historia
que a nadie trajo gloria ni sapiencia,
porque nunca he buscado que la esencia
justifique lo escrito; aun si acaso
un tema de conciencia me ha movido,
que no es sino decir como he podido
la verdad, lo sincero, la inmanencia
que nos hace distintos que las fieras;
si existe algo moral hay que decirlo,
si existe una verdad que la experiencia
demuestre pues debemos difundirla
y si existe algo justo hay que pedirlo
y  hacerle así justicia  a nuestra Tierra
y a la orden que tenemos sobre ella.

Y sin más me despido de vosotros:
prometí Lluvia Fina y os la he dado...
pero no tengo más, se me ha secado
el empeño inicial porque comprendo
que leer siempre lo mismo es aburrido,
y yo me definí hace mucho tiempo
en aquello que pienso y que defiendo
y si es que alguna vez lo has compartido
es porque estás de acuerdo con lo escrito,
luego no necesitas que te digan
lo que debes pensar: Ya eres adulto
has llegado a leer y a tener juicio,
no quieres que te trate como a un niño.

¿Quién es este Brandoni para herirnos
con la grandilocuencia que lo ha hecho?
¡Ya sabemos pensar y conocemos
aquello que remuerde la conciencia
en las noches de lluvia y no hace falta
que desde ningún sitio los sermones
incomoden tareas más importantes
que sentarse a escribir como un Apostol!
¿Quién crees que eres tú para decirnos
las cosas que están bien o las erróneas?
¿Acaso eres perfecto, tu no yerras?
¿Es que te crees un Santo o un Profeta?

*******

Hasta pronto lectores, muchas gracias
os dejo por un tiempo, en adelante
sólo versos fugaces y de temas
que nos hagan soñar, que una sonrisa
nos traigan al posar nuestra mirada,
que no nos turben tanto que la vida
son dos días y que uno ya ha pasado.
Y con esto la lluvia ha terminado.

jueves, 13 de marzo de 2014

Crimea.

Ha empezado otra guerra
en el mismo sitio.
Se acerca al mismo mar el jinete más odiado,
pero hoy no silban flechas
ni entrechocan los sables
ni chocan las corazas con las lanzas.

Hoy a muerto otros niño
en la misma tierra.
Llega la vieja dama con su oscuro traje,
pero ahora no maneja una guadaña
ni viaja con la peste
ni el hambre es el más grande de los males.

Se ha levantado el mismo el sol
sobre el mismo mundo.
El ser humano intenta destrozarlo,
pero esta vez no monta en un caballo,
ni lucha con nobleza,
ni defiende el legado de los suyos.

Se han vuelto a reunir los dirigentes
en distinto sitio.
Sus escaños poseen tantas certezas
que esta vez no tendrán que sufrir tanto,
ni verter su sangre
ni enterrar tantos padres a sus hijos.

martes, 11 de marzo de 2014

Nuevos bríos.

Como un día de clara primavera
con la frescura del renuevo de un aliso
o el trinar del arroyo de montaña
se renuevan mis bríos.

¡Qué cosa tan extraña es el esfuerzo
que ve sus recompensas de repente
cuando crees que el trabajo ha sido en vano!

Y así crecen las ganas de hacer cosas,
de sentir el amor por vez primera
de vivir una nueva adolescencia
de volver a nacer como las rosas
tras una enorme poda -son veceras
y tienes que cortar los tallos viejos
que si no se malean y no surgen
con la fuerza anterior.

                                                         Y te sonrojas
al ser consciente de tu nuevo brío;
eres como un potrillo desbocado
anhelante de mundo y de experiencia.

El impulso renace de repente,
y sale lo mejor de tu cabeza:
Mesura, esfuerzo, amor... y la pereza
deja paso al trabajo más constante
y toda duda se torna certeza
al calor de ese celo ilusionante.

domingo, 9 de marzo de 2014

Oso

Silente asisto, atónito, al presente
¿Qué me estoy deparando?
¿Soy sincero?
¿Lo que me está pasando me merezco?
¿O me he ganado más?

Es un misterio.

Y así veo pasar todo, paseniño,
sin saber qué rodea mi existencia.
Tal vez será mejor pensar en nada,
no creo que justifique mi obediencia
la eterna negación de la evidencia.

Y nada soy mejor que otro momento,
homogéneo, fugaz, sin saber nada;
la vida es un presente insustancioso
mi paso furibundo...
soy un oso.

viernes, 28 de febrero de 2014

Lucita

Te vas con tus hermanas sin avisos
dejando atrás recuerdos imborrables
de tardes de verano y de tortilla.
Allí donde termines, te lo ruego,
no dejes de acordarte de nosotros,
que nosotros así también lo haremos.

Tu vida se termina una mañana
de pronto -y como siempre- una llamada
anuncia tu deceso: Estoy seguro
de que dentro de un tiempo nos veremos.

Y se acabó el Agrande, al mismo
yo creo que ya nunca volveremos
y cuando las industrias y el progreso
terminen con los sitios que vivisteis
un día pasaremos
con el alma cargada de nostalgia
y a alguno le diremos:
Aquí un día vivieron tres hermanas
que siempre nos trataron con cariño,
que siempre nos cuidaron sin pedirnos
ningún favor a cambio.
Llenaron las despensas con sus huertas,
nos hicieron crecer con sus regalos
y ahora que ya se han ido sólo viven
en los pocos recuerdos que tengamos.

Y el día que nos muramos, como siempre,
vendréis a recogernos, respetuosas:
Ya está el señor en casa, y la señora
ha salido a rezar con sus hermanas.

Y así será de nuevo: Las gallinas,
patatas y frutales, las acelgas,
la bolla de patrón... o así lo espero;
yo no quiero aceptar que se ha acabado
de pronto mi niñez en ese Castro
en que ladraba un perro y una vaca
respondía a lo lejos por la Virgen
y en que Papá decía: "Venga niños,
despediros, nos vamos, dar las gracias"
y de tierra manchados, con rasguños
y olor a estar viviendo repetíamos:

"- Adios Lucita, Herminia, Carmen: gracias.
- A vosotros, señor ¿Yo cuando vuelvo?
- Cuando quiera, me llama y yo la traigo."

Un beso tierno y un pañuelo blanco
que sale del mandil y así, felices,
tras esa libertad que producía
correr, saltar, jugar y con tu abrazo,
tres manzanas, dos peras y cansados
volvíamos en el coche sin tormentos,
ni penas ni otras cuitas e ignorando
que un día os marchariais y nosotros
con cara de apenados observando
atónitos el fin de nuestra infancia
y de un mundo que aquí tal vez no vuelva:

El mundo de la paz y la ignorancia
de todo aquello que nos hace malos
y que impide que seamos como niños.

Recibe desde aquí nuestro cariño.

domingo, 16 de febrero de 2014

El fénix.

Otra vez embebido en mi inconsciencia
omnisciente de nada utilizable
mascullo en mi interior que ha sido en vano
el esfuerzo por el destinatario.

Un genio incomprendido, eso es, decido;
ahora ya me defino sin dudarlo.
La gente no me sigue pues no entiende
ese encendido estilo, esa riqueza
ese verbo fluido, esa simpleza,
que hacen de todo el corpus un compendio
de belleza de estilo y de rareza.

Porque otra razón yo no la encuentro,
lo que no puede ser es que sea cierto
lo que intuyo hace tiempo de que bueno,
después de Garcilaso y de Quevedo,
están Bécquer, Machado, Federico
tal vez Rubén Darío y Rosalía,
y que nadie señala con el dedo
a Brandoni como un simple heredero.

¿Entonces a que aspiro cuando escribo
osado en el Olimpo de la letras?
¿A entrar en el Parnaso mientras ripio?
¿A llevar a Estocolmo mi asonancia?
¿A un Cervantes, tal vez? ¿O a que en Oviedo
me reciba Felipe en pajarita
y me diga eres gloria de las letras
por cuatro versos libres que han surgido
más del sudor que de haber preparado
algo digno ni de ser recitado
en un tugurio graso de humaredas
de esa España que ya se ha terminado?

Que no soy de tertulias literarias
complacientes de genios que han llegado
al sumun de la composición en letras
y por eso no voy a complacerme
escuchando lisonjas de colegas
que se han autoelevado a los altares
de la literatura y la sapiencia.

Como Lope de Vega seré un Fénix
pero no como él, de los ingenios.
En mí no hay tanto esfuerzo y tanta ciencia:
lo seré por salir de las cenizas,
del rescoldo del fuego de la lírica
me quemaré los dedos con las brasas
y volveré a volar con una brisa
de primavera eterna y encendido
por amor que no pone condiciones
y así tendré que ser reconocido:
Como el que se atrevió con los fogones
de las rimas, los versos, sinalefas
la métrica mayor y alejandrina
y mezclando estos raros ingredientes
de la literatura hizo un cocido.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Fin (IV)

No me dejarán nunca de sorprender los recuerdos
que tenemos de aquellos que se fueron;
aquellas críticas a todas sus acciones
se convierten con el tiempo en alabanzas
independientemente de que no sea cierto
aquello que ensalzamos de los idos.

Y no ha de ser anhelo de ninguno
que digan tras la muerte que hemos sido
mejores que lo que hemos demostrado;
pues fuimos como fuimos, y no es malo
¿Quién sabe que tareas nos asignaron
cuando fuimos enviados a este mundo?

Pero es la transcendencia nuestra meta,
y así somos a través de nuestros hechos.
Sean letras, nuestros hijos o canciones,
poemas o pinturas u oraciones...
tendemos a creer que lo que hacemos
perdurará por siempre en nuestros deudos,
e ignoramos que ya nos hemos ido,
incluso antes de haber aquí llegado..

Y así es, somos fatuos, inconstantes,
de miles sólo pocos son llegados,
y queriendo llegar a ser de éstos,
de vilezas y anhelos nos llenamos
ignorando que el día en que esto se acabe
no nos va a recordar ni el que la tierra
eche encima de nuestra sepultura:
Y cualquiera que piense así lo sabe:
Esta vida es hermosa, pero dura.

Porque no somos dignos de llamarnos
siquiera dignos hijos de su padre
y queremos que el mundo nos recuerde
siendo fieras luchando por la presa
¿Querrá tal vez un perro que nos ladre
que recuerden sus torpes advertencias?
Pues ese es el humano: el que se pierde
en revueltos deseos y en ensalmos
de magias anheladas y en pendencias
tal vez irresolutas, siempre vanas
¿Y por qué no anhelamos sólo amarnos?

Porque al atardecer en el examen
las preguntas sabremos y veremos
de engañar al que venga a examinarnos
cuando sólo el amor es la respuesta
y nos fue revelada hace mil años
¿Y nos presentaremos como sabios?

jueves, 6 de febrero de 2014

Fin (III)

¿Qué humana trascendencia encontraremos?
¿Se verá nuestro orgullo así pagado?
¿Seremos recordados con estatuas,
monumentos, con calles o tratados?

Pues ese es al final el solo anhelo
que mueve  y que conduce nuestros actos:
Llegados a una edad necesitamos
conocer el sentido de la vida
y pensar que haya algo o no tras ella
seremos recordados por los nuestros,
los ajenos, parientes, los que quedan
como alguien que la supo aprovechar
y que no perdió el tiempo en tonterías.

¿Y es lícito o tal vez es vanidoso?
¿Es sólo vanagloria y son cenizas
nuestros hechos pues vienen de criaturas
polvorientas que arrastran sus penurias?
¿Es correcto querer cambiar el mundo?

¡Quién sabe! No será hasta ver cumplidos
nuestros días cuando conoceremos
cuál fue el significado de las mismas.
Si lo que hemos tocado ahora es ponzoña
será que lo sembrado no era bueno;
más si frutos abonan nuestros restos
y son frutos que a otros aprovechan
será que fue correcto nuestro paso
y que a otros por venir les ha ayudado
el suspiro que fuimos en el mundo
no más que leve brisa en un tornado.

lunes, 3 de febrero de 2014

Santo Entierro.

Poco a poco se congregan los curiosos
una ingente  y ansiosa masa humana
por las calles del barrio de las luces
tan solo baja gente hacia la iglesia,
a la concatedral que nos congrega.

Murmullos.

De los Oficios, y muchos de sus casas,
algunos han venido de otros pueblos...
cada vez se reunén más foráneos
y aunque el momento es nuestro
ni un extraño
se ve mal acogido.

Ferrolanos.

Penitentes de negro terciopelo,
llevan oscuros trajes y capuces,
uno prueba las luces de las velas
y otro abraza a una joven ¿Hija, novia?
el San Juan, la Dolores y los símbolos
Servitas van llegando en un goteo
paulatino, sereno e incesante.

Oscuro cielo.

El sonido de voces, los saludos,
retornados de siempre, residentes.
Se oyen golpes de abrazos y la gente
comenta como siempre
"ahora no llueve,
veremos si la suerte hoy acompaña
y este año sí sale el Santo Entierro."

Uniformes de gala, militares,
policía, curiosos, dirigentes,
unos guardias civiles de domingo...

Silencio.

Van llegando los músicos y el cura
finaliza la Misa y el momento
ha llegado y la gente se da cuenta:
han pasado las cinco y Dios ha muerto.
Se acallan los tambores y las calles
cual ríos desembocan en el atrio.
San Julián está lleno de curiosos,
de devotos, fotógrafos caseros,
folclóricos, turistas, capuchones,
mayordomos y novias.

                                                       Portadores.

El momento ha llegado y el silencio
se adueña de la plaza. Hasta los cedros
que ocultan el mercado
están más quietos.
Se escuchan los compases
de instrumentos de viento
y sus broncíneas notas van llenando
el solemne momento y sobrecogen
a los que tienen Fe y a los ateos.

El Cristo, el ecce homo, yace inerme
ha vencido al perder, esa es la magia:
que nadie lo cuestione, y en la esquina
en que el mar y la tierra se confunden
varias miles de almas recogidas
musitan padrenuestros por lo bajo
quiza sobrecogidas por ausencias
de aquellosque pasaron a otra vida.

Y la urna, los tronos y la banda.
Se alejan lentamente calle abajo
sin aparente esfuerzo, y el trabajo
de tantos esforzados no valoran
los mirones que empiezan a marcharse:
El programa ahora anuncia otra parada
y deben irse ya por no perderse
el paso de otro trono en otro sitio.

Los orantes no juzgan estos hechos
tan solo con su pena van purgando
y con su sambenito caminando
a Dios muerto felices van velando.

miércoles, 29 de enero de 2014

Fin (II)

Despés de que mis ojos hayan visto
del mundo tantos mares y parajes,
entonces pensaré que cultivado
habré sido y merezco un homenaje
por viajar con los ojos bien abiertos.

¿Conocí la injusticia? ¿Y he luchado
para ver que la misma ha terminado?
¿Me convertí en un tibio descreido
incapaz de luchar por la caricia
de un lisonjero halago que me dieran
aquellos que ante incómodas verdades
arrugaran la cara y la torcieran
mirando hacia otro lado incomodados
por escuchar de mi boca necedades?

Espero que al final sea yo un Cyrano
que parta con orgullo y el respeto
de aquellos que me vieron en la lucha
vacío tal vez de reconocimiento
pero orgulloso, altivo y aun seguro
de que el deber de un hombre aunque sea duro
tiene que ser cumplido en el momento
en que nos se nos presenta como un reto
ante Dios, los demás y ante nosotros
que tenemos cumplirlo en nuestra mano.

viernes, 24 de enero de 2014

Fin (I)

Ya sé que si está escrito no sabemos
cómo va a ser el fin de nuestros días,
pero si yo pudiera elegiría
morir viejo tras una larga vida.
Quisiera aun sentir de las heridas,
de mi cuerpo y mi alma los dolores,
saber que fui consciente de la lucha,
y que no vacile ante los horrores
ni las pruebas que nos vienen impuestas
por el tiempo, el destino o los señores.

Yo quisiera rodeado de los míos
empezar ese último camino,
pero no congregados entre llantos:
cada uno en su casa y yo en la mía,
partir mientras el sueño me ha vencido,
y avanzar sin temor a la otra vida.

Tengo miedo al dolor, lo reconozco,
pero más a mostrar mi cobardía.
No quiero ser un Hércules probado,
ni tampoco un anónimo olvidado.
No sé que pasará en ese momento,
si importante o modesto habré vivido,
pero sé que de honesto y de sincero,
es mi anhelo al final ser así visto
por los que conocieron los motivos
que me hicieron obrar en un sentido.

Y sin deudas de amor y sin demandas,
que nadie me reproche haber querido,
menos de lo que deba, es importante;
al examen llegar bien aprendido:
De amor, justicia, honor, orgullo y vivo,
o al menos suficientemente aireado:
Que no digan que aquí yace enterrado,
un cuerpo que hace tiempo ya encerraron.

miércoles, 15 de enero de 2014

Invierno

El olor a césped recién cortado,
una nube negra amenazante
y el suelo brillante de gotas ya pisadas
que van formando charcos donde el lodo
se mezcla con el agua:
Ya es invierno.

Jornadas de apatía, grandes cenas,
beber una cerveza no tan fría...
añorar a los tuyos desde lejos,
añorar del sol los fuertes rayos
abrazando tu piel.
Espera eterna de días más largos,
bellos, luminosos.
Largos besos.

El peso de una manta, chocolate
caliente en blancas tazas,
desayunos tempranos,
luz grisácea.
¿Qué haremos si no llueve esta semana?

El mundo decadente, grillos mudos,
arrullos de paloma,
y una taza humeante que se interna
en mi cuerpo y sosiega el frío interno.
Es la estación perdida, el verso suelto:
Nostálgica, serena
e impactante de vientos,
de tormentas y de muertos,
que hace poco eran vivos
y han bajado los brazos.

Capitulo de ser más luminoso,
del ambiente me impregno
y me hago oscuro;
ojalá llegues pronto, primavera,
aunque no habrá palabras que acompañen,
esas largas vigilias vespertinas,
de café y cigarrillos, de bufandas,
de paso apresurado
y esperanza
de jornadas más largas
en que el tiempo deje de ser tan gris
y en el que el viento
sustituya a la lluvia que en mis huesos
provoca un reuma incómodo y silente
que me hace ser mejor y mas sufrido.

Ahora te iras, invierno, y sólo un tallo,
el botón de una flor, la margarita,
una abeja, el calor, las golondrinas...
volverán a mi casa
a traer la vida.

lunes, 6 de enero de 2014

Sal

Otra vez tu plegaria se congela
en el frío de lo real
y te das pena
pensando que mereces mejor suerte
de la que te ha tocado en esta guerra.

Español sin gobierno, descreído,
sin confianza hacia nadie,
rey perdido
de tu vida, tus cuartos y tus cuitas
pero sin gobernar tu casa en ruinas
¿Quién merece un castigo tan sonado
de no ser por buen rey mal gobernado?

De débiles promesas no fundadas,
de esperanzas vacías, huecas, hueras...
de incumplimiento eterno sin condena
ya estás harto,
y un día como el esparto estás ardiendo
y una suave llovizna
que te enfría, te calma levemente:
Tu confía...
Te susurra un poniente suave, tenue
en ese bello ocaso que conmueve
tus fibras más secretas.

Estás vivo, heredero de mil sangres,
un día saldrás de ésta, no te apures
que no hay mal que más de mil años dure
y tu eres fuerte y recio como Iberia
y ni nieves, ni soles desgarrados,
ni huracanes ni vientos despiadados
te van a hacer quebrar,
férreo soldado.

Un día te vas a erguir y daras cuenta
del enemigo interno que te asola;
tu mismo eres la paz y eres la guerra,
y el día que te des cuenta de tu fuerza
al toro picarás y con su sangre
la tierra será fértil y sus hijos
alzarán el mentón con un orgullo
que sólo puede dar el sentir tuyo
el esfuerzo, el sudor y los prolijos
trabajos realizados.

Lo que siembras
al fin recogerás
y alegre por los logros alcanzados
descansarás sentado frente a un lago,
rodeado de los tuyos y una copa
alzarás con tus manos arrugadas
y desde lo vivido por tus ojos
arrogante, orgulloso harás un brindis:
"Por nosotros",
un trago largo y húmedo
y completas
la frase a la que añades desafiante
"y más: por los que son como nosotros".

jueves, 2 de enero de 2014

Andaluza

¿De dónde ha salido el negro
de tus ojos, andaluza?
¿De la sangre de los moros?
¿De la noche de un gitano?
¿De la sangre derramada
en tres milenios de guerras
entre íberos, tartesos,
y fenicios y romanos,
y esa guerra de castillos
entre moros y cristianos?

¿Qué muestra tu espalda recta
y envarada como un junco
y el tic-tac tus caderas
con su contoneo seguro
bajo esa cintura estrecha,
tu desafiante orgullo?

¿Que te mueve, soberana,
a pasar la noche en vela,
entre tango y seguiriyas,
entre vino fino y blanco?
¿Que te mueve a que me envuelvas
con tu mirar traicionero
y me traigas el verano
en lo crudo del invierno?

¡Ay, gitana, mora, blanca,
andaluza de mis sueños
morena de sal y playa,
princesa de lluvia y vientos,
andaluza descarriada,
desvergonzada, orgullosa,
con alma de media luna
y vestido con volantes
como pétalos de rosas...!

¡Qué tristeza hay en tus ojos,
que lloran cuando sonríes
y muestras tus blancos dientes
como salina en verano!
El daño que habrá sufrido,
la sangre que habrá regado,
española salerosa,
la tierra que te ha alumbrado.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Pez de roca

Y ahora dime, pez de roca
¿Por qué luchas?
¿Qué mueve en tu inconsciencia a tus aletas
a evitar que te atrapen? ¿La decencia?
¿Qué oscuro y misterioso designio te provoca
a luchar contra el hilo y en el agua
e intentar aferrarte a la rutina
de nadar, boquear y pelearte
con algún forastero que pretenda
usurpar esa cueva en la que moras?

¿El orgullo te impide ser servido
como parte de un caldo que deleite
a un humano tragón y a su disfrute
y te empeñas en ser más que la caña
y aun que el pescador que te dispute
el derecho a ser pasto de un escualo
u otro pez grande y fiero que se apaña
para ver tu descuido provocado
por el manso nadar de una princesa
de arrecife que torpe se insinúe
proponiéndote darle descendencia?

Pues tu lucha no es vana porque eres
un luchador innato y no cuestionas
lo que tienes que hacer; sólo lo haces.
Boquear, pelearte y ser comido
y si existe un San Pedro de los peces
en la puerta del Cielo en que presentes
las bellas credenciales que atesoras
no habrá dudas y serán franqueadas.

"Pasa pez a tu casa, te has ganado
el eterno descanso sin corrientes,
tiburones o rapes que te acechen,
pescadores o anzuelos que te pesquen.
Tenías una misión y la has cumplido:
Ser pequeño, luchar y ser vencido
pero plantando cara al enemigo".

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Poesía

Describir una puesta del sol con su mero silencio es una ardua labor.
Sin embargo el poeta osa hacerlo
poniendo en un lienzo su negro color.

¿Quién los cárdenos brillos describe
de bellos ocasos bañados de sol?
Ni siquiera llegamos a hacerlo
entre tantas letras que el mundo vertió.

¿Cómo puede una torpe poesía
siquiera atreverse a nombrar el amor?
¿Cómo puede pintar los matices de luces y sombras
que nadie logró?

Sin embargo las musas te inspiran y a veces intentas hacer lo mejor,
y aunque torpe lo buscas inquieto
y sigues callado tu dura labor.

¿Cómo puedo, pues, ser tan osado
si nadie me ha dado una bula papal
y, consciente de que es un pecado,
las cosa hermosas tratarlas tan mal?

Porque intento es, al fin, el humano,
proyecto inconcluso en espera de un fin,
y emulamos al mundo sin maña
queriendo igualarnos al Principio y Fin.

Desistamos entonces soberbios
y cuando queramos al mundo mostrar
un ocaso, un beso o un cielo estrellado
Dejemos la pluma y las hojas a un lado
y abramos los ojos que quieran soñar,
que las cosas vivas son siempre mejores
que lo que un poeta nos pueda contar.

viernes, 15 de noviembre de 2013

La vieja casa

Yo no puedo evitarlo ni lo intento;
es pasar por delante y acordarme
del día en que te vi por vez primera.
Tus muros encalados y tus puertas
con esa mezcla acre y algo dulce
de pintura y barniz. En tus ventanas
el cristal reluciente y esas contras
insinuantes de un negro penetrante.

Sin adornos aun, sólo la obra
perfecta en su simpleza y su concepto:
Una casa y ya está de un arquitecto
que consiguió idear algo perfecto
y ya no lo adornó. Y en los defectos
apenas insinuados, semi-ignotos,
un discreto tapiz, tal vez un lienzo
un rodapiés oscuro, un verso suelto.

Después el tiempo vino y al principio
te fue dando belleza y arrogancia:
Dos capas de pintura, un cristal roto
cortinas floreadas y unas curvas
de columnas que soportan un peso.
Visitas, fiestas, parties y guateques:
Esta casa es perfecta para todo,
luminosa,muy fresca y siempre abierta
como un rayo de sol entre la niebla.

Y ahora paso y te miro y te avergüenzas
vieja casa que un día me acogiste.
Ni siquiera el reflejo de que fuiste
algo hermoso, insinuante y envolvente,
un remanso de paz y lozanía
refugio sempiterno de promesas, 
te consuela al pensar en lo que ha hecho
en ti el terrible paso de los años
al llevarse con ellos tu hermosura.

Pero eso no es lo malo: Lo terrible
es que sabes que a poco que te cuiden
volverás por tus fueros y la gente
saldrá al paso admirada del prodigio;
pues tú siempre gustaste vieja casa,
y sin los añadidos que te afean,
sin esos desperfectos que sostienes
tan sólo con amor y algo de tiempo
serías tal vez de nuevo como el Cielo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Adiós.

No quisiera olvidarme tu sonrisa
aunque el tiempo ha pasado inexorable.
Tu desaparición fue como un golpe,
de un negro toro el asta, fue incurable.

Una tarde de sol, tu aniversario;
el teléfono suena y los manteles
caen al suelo, e incrédulo, pregunto
y respondo que no, que es imposible:
"Ayer hablé con él ¿Qué va a estar muerto?"
Luego llanto, dolor y desconcierto.

En tu casa tus hijos no lo entienden
tu ya viuda sorprende por su fuerza,
tus hermanos reaccionan como siempre:
Cada uno a su manera y yo a la mía,
que es no dormir de noche casi nada
y llorar sin parar durante el día.

La espera fue terrible: Tu cadáver
debe ser levantado y el forense
el visto bueno dar; cuando lo hace,
tu madre, tu mujer y algún hermano
te acompañan a casa. Allí esperamos.

Un golpe seco es nuestra despedida.
Significa hasta pronto y tu partida,
pero yo no lo creo y cada día
el periódico leo con avideza
esperando que salga una noticia
que confirme el error, pues la certeza
de no volverte a ver en esta vida
se me hace insoportable y esa herida
parece que no hay cura que la calme.

Pero ha pasado el tiempo y nuestras cosas
nos van quitando tiempo y modelando.
Seguimos, a Dios gracias, soportando
nuestras obligaciones de partida:
Los hijos, el trabajo, un mal invierno,
una tarde de sol, las Navidades...
en fin, el sueño eterno que creemos
que nunca va a acabar, que es nuestra meta,
sin darnos cuenta ingenuos de que has sido
el que te has despertado de primero
y has visto la verdad, que es en lo eterno
esperar a los otros en lo cierto,
en la contemplación de lo perfecto
y en el conocimiento de las causas,
las cosas, los porqués y lo selecto
que guardaba el Señor para nosotros
como premio tras tanto sufrimiento.

sábado, 19 de octubre de 2013

Nordés

Responder con premura las preguntas;
así es la sociedad impacientada
que ha desdeñado el plácido devenir del tiempo
intranquila, apurada.

Ya no nos queda tiempo.
Hemos querido consumirlo agarrados, asidos a lo eléctrico.
No tenemos claro para que sirve nada,
pero lo anhelamos firmemente.

¿Qué son todas esa siglas y anglicismos
que nos llenan la mente?
Inventaron cartas inmediatas: Pues benditas sean,
pero ¿Qué necesidad de decir cosas
nos aterra cuando nos despojamos
del infernal artículo de saldo
con sus luces, botones y sistemas?

Me he sentado a la orilla de un río
sí, lo sé: otra vez me he sentado a la orilla de un río.
Esta vez no he mirado sus aguas.
He intentado seguir a un acuático insecto que posaba sus patas en ella.
No he mirado los rayos que cruzan el bosque,
no he mirado el reflejo verdoso,
no he escuchado al murmullo armonioso del baile tranquilo del viento y las hojas...

He dormido a los ruidos y estruendos,
he acallado los gritos, motores, rugidos, insultos y radios, pitadas, ladridos
he escuchado a mi mente.
Y no dijo nada.

Yo no sé si será bueno estar tan lejos de mí,
ni si es bueno estar lejos de ti.

¿Pero realmente importa dónde estamos cuando al sueño nuestro espíritu despierta?
Sinceramente: La vida son dos días de crepúsculo,
pues del amanecer ¿Quién se da cuenta?

El día que yo falte quedarán mis letras, ya gastadas y romas, sin aristas...
y tal vez sin un alma que las lea,
pero eso no me importa:

Serán letras.