sábado, 10 de agosto de 2019

Última enseñanza.

Está más que decidido, y aquí voy a dejar constancia de ello: Todo ha quedado atrás, y no voy a ser una de esas mujeres pesadas que piden a los suyos que le devuelvan todo el tiempo y el amor que les dedicó. Ya no soy divertida, la artritis no me deja cocinar, se acabaron las cenas y las veladas interminables, y mi sordera incluso me impide tener una conversación digna de llamarse tal cosa.
De mí no van a poder decir que les pido nada, porque nada les exijo: A parir de ahora el combustible que me ha traído hasta aquí no va a ser reemplazado por nada, y ahora sólo queda esperar a que el último grano de arena caiga y anuncie que todo acabó.
Mi cuerpo dejará de importarme, y a nadie importará hasta que su olor a putrefacto sea insostenible para todos aquellos a los que saludé diariamente y a los que ayudé en cuanto estuvo en mis manos; ya les estoy oyendo decir lo buena que era, lo educada que fui siempre, lo generosa con los demás... tal vez hasta tenga uno de esos panegíricos en la prensa local en los que se loen mis muchas acciones caritativas... y sé que mi funeral estará lleno.
Lo único que hoy me preocupa es si les llegara mi última lección y entenderán que lo que ellos no hicieron, los suyos no lo aprenderán. Espero que Dios me perdone por ser tan dura, pero los quiero tanto que odiaría imaginar que pasarán sus últimos días como los he pasado yo, acompañada tan solo de fotografías, recuerdos y una televisión a la que no presta atención pero que me ayuda a combatir un silencio que me acerca un poco más a mi último reposo.
Espero al menos que en la última oración que me dediquen sepan reconocer que, sin mí, ellos ni siquiera serían- Espero que lleven siempre consigo el amor que les di. Espero que su despedida sea rodeada de los suyos, de su amor y sus sonrisas, y del reconocimiento a una vida que no fue digna de ejemplo o mejor que ninguna otra, pero que fue parte de esa vida de la que ellos, por ahora, siguen viviendo.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Temne y Limba.

La primera luna llena después del equinocio de otoño va saliendo poco a poco, de un color entre rojizo y anaranjado que convierte el paisaje por un tiempo en una imagen fantasmal. Hace viento de levante, muchísimo viento de levante, y las olas rompen continuamente contra las rocas de una playa olvidada del Mediterráneo. Arrastran en su furia los restos de lo que un día fue un hombre. Ya apenas queda nada: Su cráneo está mondo, pelado como una piedra, y las extremidades sólo siguen pegadas al cuerpo por unos tendones fuertes, de alguien joven, que las mantienen unidas pese a ser ya sólo huesos blanqueados por el inclemente sol.

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En un pequeño pueblo de chozas de barro en el distrito de Kailahun, dos jóvenes se despiden. "en cuanto tenga dinero suficiente te llevaré allí". Ella llora, y sus grandes ojos negros no pueden ocultar una inmensa pena. No sabe leer ni escribir, no sabe dónde está ese país al que Lemne dice que va a viajar, no sabe nada de casi nada, pero hay algo en la alineación de los planetas que no le gusta, algo extraño que la inquieta en lo más profundo de su ser. Limba es muy joven, y aunque no sepa cuándo nació, su madre le ha contado que nació al terminar la guerra, en la que murió su padre, como tantos otros hombres reclutados a la fuerza para luchar contra la tiranía de los mende.

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Temne va a emprender un viaje a pie hasta Koindú, y allí entregará el dinero que han reunido entre todos para que lo lleven hacia el norte, en un viaje en el que tendrá que cruzar el gran desierto esquivando a las guerrillas suníes, y que culminará si todo sale bien con su entrada en Marruecos, desde cuya costa norte embarcará rumbo a ese extraño país del que desconoce todo menos su nombre.

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A Limba sólo le queda esperar, rezando para que los traficantes de diamantes o las redes de trata de mujeres no pasen por esa pequeña población a orillas del río Moa. Ella es joven y guapa, con un cuerpo esbelto que apenas acaba de empezar a ser el de una mujer, y como toda la minoría kissi, no goza del respeto del resto de los habitantes de Sa Lon, ese pequeño país al que los extranjeros llaman Sierra Leona.

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En la costa de Marruecos, en la playa de Charrana, los turistas se mezclan con los pescadores y ya hace tiempo que ignoran a esos negros que merodean esperando a que alguna embarcación les lleve a la península. El reino se ha desentendido: Ellos tienen sus problemas con sus hrig, esos jóvenes de Fez que huyen del país hartos del paro y de la pobreza. Esa noche hay buena mar, y las organizaciones ya están avisadas: Les remolcarán hasta las doce millas en una balsa neumática, y luego sólo tendrán que seguir hacia el norte buscando Alborán o España. Les dan pocas consignas, les enseñan algunas frases, les preguntan los nombres de las mujeres y los niños y ya está: No digáis de dónde habéis salido ni que día, eso corre por nuestra cuenta. No digáis nada, sólo de dónde sois. No os preocupéis, los españoles os acogerán y se ocuparán de vosotros.

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Temne está en una embarcación en medio del mar, la luna está creciendo y apenas alumbra. Hacinado entre otros jóvenes y algunas madres, apenas tiene sitio para moverse. Siguen la luz de un faro que aparece y desaparece, o al menos eso intenta el joven al que le han explicado cómo tiene que gobernar la embarcación. Al poco empieza a clarear, y mientras la luna se esconde por poniente, un disco rojo va surgiendo de las aguas, llenando todo de una luz anaranjada que pronto deslumbra sus cansados ojos. Hace calor, y apenas llevan agua, pero no está preocupado porque sabe que en unas horas estará en esa tierra en la que sus problemas se van a terminar, en ese paraíso que se reserva sólo para aquellos que tienen el valor de emprender el viaje.

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Limba está preocupada: Desde Buedú y Koindú llegan noticias inquietantes acerca de gente extraña que merodea por allí. ella o sabe si son mendes, traficantes o guerrilleros de los que usan el nombre de Alá para obligar a los kissi a obedecer su voluntad. No tiene noticias de Temne, y aunque sabe que no tiene modo alguno de tenerlas, no ha perdido la esperanza de que alguien se entere de algo que le permita mantener la esperanza al menos un día más.

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El calor se va haciendo sofocante y ya apenas queda agua. El incesante bamboleo de la embarcación ha provocado que muchos se mareen. El espacio es mínimo, y algunos se alivian encima sin poder moverse. El olor se hace insoportable, y no se ve nada que indique si están cerca o lejos de llegar a algún sitio. La luz que los guiaba se ha apagado, y aunque el improvisado patrón trata de mantener el rumbo que marca la brújula que les han dado los traficantes, nadie parece tener muy claro si van bien encaminados. Casi nadie habla su lengua, y sólo sus compatriotas entienden el krio, por lo que tampoco puede comunicarse con nadie. De pronto alguien dice algo y señala hacia delante. Lo que se ve parece tierra, y parece que en ella hay un edificio alto, tal vez el que les guiaba de noche con su luz.

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En una playa olvidada por todos en el Mediterráneo, alguien da la voz de alarma: Un cadáver, o lo que queda de él... huesos blanqueados, algo de ropa, y unas olas inocentes que mojan los huesos de lo que algún día fue un hombre. Carreras y gritos, y gente uniformada que se acerca a verificar que un muerto ha varado entre las rocas. No saben quién es o quién ha sido, y nunca lo sabrán: sólo esperan a que las autoridades competentes se hagan cargo de los restos, mientras alguien por lo bajo musita un padrenuestro.

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En un pueblo olvidado de todos, a orillas del río Moa, Limba espera que alguien le traiga noticias de Temne. Ella sabe que tan solo es una joven kissi y que su vida sólo vale el tiempo que le quede hasta que la pobreza y la miseria se la lleven de allí. Temne se ha ido en busca del paraíso, y a ella no le queda nada más que la esperanza de que algún día regrese y se la lleve, y abandone para siempre esa pequeña aldea de casas de barro en el distrito de Kailahun, desde donde ve brillar en el cielo una luna roja que anuncia que ha llegado el tiempo de la cosecha.









sábado, 15 de septiembre de 2018

Para mi hija mayor.

Erase una vez una niña muy valiente que era capaz de vencer todos sus miedos porque quería ser una guerrera que manejara su arco y sus flechas cada vez que se encontraba un enemigo. Era una niña estudiosa y responsable, que practicaba deporte, obedecía a sus padres, hacía las tareas y estudiaba la lección. Le encantaba andar en bici y patinar, y comer carne, queso y chocolate. También era muy soñadora y le encantaba imaginar cada día un juego nuevo. Se estaba preparando para tomar su primera Comunión y era la que más oraciones sabía de su clase.

Se llamaba Reyes y era muy guapa y muy fuerte, aunque sólo tenía ocho años.



Un día salió de su casa y se encontró un dragón rosa con puntos rojos que quería robarle su merienda... y le dio un tortazo tan fuerte que todavía hoy tiene los dedos marcados en sus mejillas.



Otro día fue a una casa en la que había unos perros muy grandes; a Reyes los perros le daban miedo, pero como quería ser valiente se imaginó que eran muñecas y les dijo:



- ¡Venir aquí, que estáis muy despeinados!



Y les peinó hasta que se hicieron sus amigos.



Como era una niña muy sensible siempre se ponía triste cuando algún amigo le daba de lado, hasta que se dio cuenta de que el mundo está lleno de niños con los que jugar, y desde ese día no deja que nadie le tome el pelo.



Ahora quiere vencer sus miedos para ver un día la Vía Láctea, porque sabe que tiene que ser de noche y en un bosque. Seguro que lo consigue, porque con lo inteligente y valiente que es sabrá vencer los miedos que tiene.

lunes, 31 de julio de 2017

Arcántropo.

Hace generaciones que ya ni se extraña de reconocer entre los hombres comunes a otras especies que han sobrevivido a pasar de los milenios que han pasado desde que se fueron los ángeles.


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Al principio todo era fácil, porque los hombres podían creer, pero llegó un momento en que todos tomaron partido y el Creador tuvo que decir basta; no había llegado el momento de la batalla contra las huestes del ángel caído y un velo cayó sobre el camino entre ambos mundos. Todavía quedan algunos que pueden ver al otro lado, y hay incluso más que saben que hay algo de otro mundo alrededor; desgraciadamente casi nadie se atreve a manifestarlo, y eso hace más difícil la lucha.


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Los demonios ya no quieren tomar formas extrañas, ya no quieren ser descubiertos. Ahora todos se muestran como súcubos, hermosas mujeres que seducen a tantos que han ido cambiando el rumbo de la historia, hasta el punto de atentar contra los elegidos (¿Lo era Dalila? ¿Lo era Salomé?). El Hijo no le dejó actuar, ni siquiera le dejó quedarse. La Voz le ordenó que siguiera con su labor, con la tarea para la que había sido creado.


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Muchas guerras y varias muertes después ha aprendido a luchar donde debe y cuando debe, y ya ha dejado de defender a los débiles, porque ha estado con muchos de ellos en el tránsito y ha asumido que esta muerte apenas tiene importancia más allá. Ya no es ese joven dispuesto a recibir el golpe, la flecha, la bala... ahora ejecuta al lado del Arcángel porque sabe que el mal existe, y que su misión es combatirlo.


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Una vez preguntó por qué sabiendo todo el pasado nunca se le permitió ver el futuro, nunca tuvo la respuesta pero la intuye: Un soldado no necesita saber, no necesita juzgar, no necesita opinar. Él es más que un hombre y a la vez es menos, se le ha negado la muerte y el descanso hasta que llegue el final.


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Primero aprendió a tolerar el dolor, después a convivir con él; hace tiempo que ya no lo siente, y eso le ha hecho no sentir amor; y mientras pasea por las calles mojadas en la madrugada sabe que donde otros ven hombres raros o fenómenos inexplicables, lo que hay son criaturas extrañas y viejas, creadas en el principio con misiones concretas... y también sabe que todas le temen a él.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Un hombre honesto

Al escuchar el sonido de la puerta al abrirse bajó el periódico, heraldo de un mundo injusto y violento en el que la verdad ha dejado de ser un valor.


- ¡Pero por Dios! ¿Qué te ha pasado...?
- Papá... ha sido el padre de María... no sé cómo...
- ¿El padre de...? No entiendo, pero ven... límpiate... ¡Pero qué demonios...!
- Te prometo que fue sin querer, yo ni siquiera quería tocarla... perdí los papeles y... ella debió avisarle por mensaje, porque inmediatamente después me abordó en la calle y sin mediar palabra empezó a pegarme sin parar, hasta que me dejó así y se fue como había venido.


Se paró en seco y musitó un Dios bendito que apenas llegó a sus labios. Enarcó una ceja y en sus ojos se reflejó toda la tristeza de los momentos en que no estuvo con él para educarle, enseñarle y hacer de él un buen hombre. Cada grito dado a su mujer, cada comentario improcedente, cada amenaza velada -hablar por hablar- volvió a su mente como si fuera el momento en que pasó.


Cogió la chaqueta y salió de casa, su rumbo fijo y su idea clara.


Cuando llegó a la comisaría no dudó ni un solo instante, pero su voz salió quebrada y en un hilo, reflejo de todos los sentimientos (ninguno bueno, ninguno alegre, ninguno de consuelo) que le habían flanqueado en el trayecto desde casa.


- Vengo a denunciar a mi hijo...

domingo, 23 de octubre de 2016

Conversación.

- ¿Y si no la hubiera conocido? ¿Sería como ahora soy?
- No. Sabes que no serías quien eres. Y aunque sea difícil saber si serías peor o mejor, sin duda sabes que no serías la misma persona.
- Ya, pero he pensado tantas veces que me ha cambiado y que estar con ella hace que no sea la misma persona.
- Sí, pero en cualquier caso no lo serías; todo el tiempo que habéis pasado juntos lo habrías pasado, para bien o para mal, y no serías el mismo que eras en ese momento.
- A veces no sé si me arrepiento.
- Eso es tanto como decir que a veces no sabes si acertaste. Dudar no importa, es mejor que estar seguro, pero cada vez que pienses en todo aquello a lo que supuestamente renunciaste, recuerda que ella hizo lo mismo.
- Soy un idiota ¿No?
- No. Al menos eres capaz de hablar contigo mismo.

miércoles, 24 de junio de 2015

Caesar

- ¿No eres capaz de entender que ya pasó todo?
- Nada ha pasado, siempre se me recordará.
- Nadie lo hará. Un líder no es el que demuestra a los demás que es el más fuerte, si no el que les hace ver hasta donde llegan sus fuerzas.

Lo miró con extrañeza y sus glaucos ojos dudaron por primera vez.

- ¿A qué te refieres?
- ¿Cuando te fuiste era todo mejor? ¿Tu huella tuvo continuidad o fue borrada como las que dajas en la playa con la marea baja?
- ¡Mucha gente después me dijo que había sido único!
- Sin duda; el mundo está lleno de aduladores, de polillas que se ciegan ante la luz y son capaces de abrasarse sin saber el porqué.
- Su respeto era sincero.
- No lo era, era obediencia, y terminó cuando te fuiste. La obediencia se debe y el respeto se gana, no deberías haberlo olvidado, y más bien hiciste lo contrario.
- Pero era un jefe querido y respetado.
- No lo eras: Eras temido y obedecido, buscabas la adulación y abusaste de los débiles en vez de protegerlos.

Sus ojos se humedecieron y por primera vez sintió unas ganas irresistibles de llorar, de buscar un hombro amigo, de sincerarse con alguien... pero a su alrededor todo estaba vacío. Ni siquiera sabía con quien hablaba, aunque su rostro le resultaba familiar.

- ¿Por qué has venido a decirme esto?
- Porque soy tu peor fracaso, el que más sufrió por tu causa.
- Y quieres venganza, claro.
- ¿Ves en mi rostro ánimo de revancha? ¿Me notas enfadado o con ánimo de lucha?
- No. Pareces tranquilo, sosegado... es como si no te debiera nada.
- Y no me debes nada. Hace tiempo que soy más de lo que tú probablemente seas nunca. Todo el sufrimiento que me causaste te hizo tanto mal como a mí bien, y ni siquiera pudiste darte cuenta de que era el mejor de tus hombres, el que más se esforzaba, el que más sufría, el que más dolor soportó.

El miedo asomó por fin a sus ojos.

- ¿Quién eres? ¿No te recuerdo?
- Tal vez recuerdes cuando le dijiste a mi madre que lamentabas lo ocurrido, a mí no creo que me llegaras a ver nunca.

Lo entendió, al fin, y entonces una ola de terror recorrió su cuerpo de arriba abajo.

- ¿Estoy muerto?
- Sólo una parte de ti, sólo el envoltorio en el que has sido una oruga. Se te dio la oportunidad de hacer grandes cosas y sólo la utilizaste para agrandar tu ego, para engordar tus ansias de grandeza, para ser el abusón de la clase mientras la vida te lo permitió. Nunca llegaste a comprender que entre los tuyos había muchos mejores que tú, nunca les dejaste expresarse y en cambio buscaste a aquellos que te reían las gracias, que te profesaban obediencia ciega.

Comprendió lo inevitable: Había muerto y había llegado el momento de saldar deudas con Dios y con los hombres.

- No tengo miedo. Soy capaz de enfrentarme a todos aquellos a los que causé algún perjuicio en vida.

Lo miró, impasible, y encogió ligeramente los hombros.

- No es  momento de bravuconadas. Tu recuerdo no llegaba ni a las tardes de esas jornadas interminables, ni a los sábados posteriores a tus tropelías. Ningún verano fuiste parte de los pensamientos de aquellos en quienes pretendías influir. Y hay algo que deberías entender ya desde el principio...
- ¿Que debo entender, dime, que es eso con lo que pretendes asustarme?
- No pretendo asustarte, pero  no eres capaz de enfrentarte ni a una ínfima parte de lo que se te viene encima. Vayámonos ya, te espera tu primer juicio, y a este juez no se le puede mentir ni hacer esperar, pronto lo entenderás.
- ¿Debo tener miedo, entonces?
- No se debe tener miedo ante la infinita misericordia. Él nos acoge en su seno tal como somos.
- ¿Y por qué, entonces has dicho que no puedo enfrentarme a lo que me espera?
- Porque serás tú el que recuerdes tus acciones y sientas sus consecuencias, nada más que por eso, y todo el poder que tuviste en vida sobre los demás lo sentirás como un todo, y el dolor, y el daño, las humillaciones, el sufrimiento... de ti depende soportarlo o no, ser capaz de sobrellevarlo o condenar a tu propia esencia al No.
- ¿Es posible que yo no...?
- El que todo lo puede es el único que entiende que todo es posible, yo no sabría explicarte el valor del amor, de la oración, de la amistad... Él hará que lo sientas y lo veas y todo será entre tú y Él.
- ¿Volveremos a vernos?
- No.
- ¿Entonces no iré a donde tú estás?
- No se trata de eso: Entonces no serás lo que ahora eres, por lo que nunca me volverás a ver.
- Entonces supongo que debo decirte adiós.
- No es necesario. Cuando seas esencia me recordarás.
- Hasta entonces, pues.
- Sólo una cosa más. Se me ha ordenado que te obligue a recordar mi cadáver desnudo en aquel baño.

Y entonces lloró y lloró hasta que sus ojos se quedaron sin lágrimas y la Voz entró en él y empezó la vida.

miércoles, 15 de octubre de 2014

A mi padre. Epílogo.

Ya hace tiempo que añoro
en mi mano tu mano
que me guíe y me auxilie
mientras ando mis pasos.

Me pregunto ahora mismo
si tú estarás contento
de mis logros y avances
y perdonas mis yerros.

Con los años más fácil
me resulta entenderte
valorar tus maneras
y por ello quererte.

Y es que te echo de menos;
tantos años de aquello
y aun te tengo presente
en los peores momentos.

Todavía me acuerdo
de tus ásperos besos
cuando por las mañanas
nos querías despiertos.

La persiana y tus voces
bendiciendo las luces
y unos rayos traviesos
que en el suelo hacían bucles.

No será en esta vida
ya no vendrás a verme
y como ahora soy padre
sólo en mí podré verte.

¿Pero soy de ti digno?
¿De llamarme tu hijo?
¿Voy honrando tu nombre
como Dios nos lo dijo?

Si yo quiero a mi abuelo
como todos sus nietos
es por haber tenido
de mi padre el ejemplo.

Una bala maldita
me impidió conocerlo
y por ti, padre mío,
he llegado a quererlo.

No soy yo, somos todos,
que te echamos de menos
en los malos momentos
y también en los buenos.

Y sabemos, creyentes,
que tras muertos nos vemos
y por eso sumisos
intentamos ser buenos.

No sé si lograremos
encontrar el camino
pero lo intentaremos
por reunirnos contigo.

Y ahora dejo estos versos
pero no el sentimiento;
Papá, tú ya lo sabes:
para mí no estás muerto.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un año de blog.

Cuando alguien escribe un libro y después lo publica suele incluir una serie de agradecimientos a todos los que han colaborado en el mismo. A mí ahora me pasa lo mismo y tengo que agradecer a todos los que han sido parte del blog su apoyo, su ánimo y su participación a través de comentarios o bien compartiéndolo en otras redes sociales.

Esto viene a colación porque hoy hace un año que empecé a publicar este blog y ha llegado el momento de poner fin a un tiempo muy grato y lleno de satisfacciones, en el que lo más principal ha sido poder compartir con todos vosotros mis reflexiones y un poco de literatura muy barata y no muy buena. El modelo está más que agotado y supone mucho esfuerzo teniendo en cuenta que mi fuga de lectores es más o menos similar a la de votantes que sufren el Pp y el PSOE; espero que como en este caso se hayan pasado a propuestas mejores.

Pero una experiencia tan buena como esta merece ciertas explicaciones, y ya que me habéis seguido durante doce meses voy a daros la lata un rato más.

La procedencia del público que me ha leído ha sido bastante regular, con entradas esporádicas de decenas de países pero con la presencia habitual, por este orden, de españoles, estadounidenses, alemanes, ucranianos y rusos. Estados Unidos, Ucrania y Rusia son países que desafortunadamente no conozco, con lo cual me alegra mucho más. También ha habido, por rachas, muchos lectores desde Serbia y Bélgica. No tengo palabras para describir mi emoción cuando empecé a notar que tenía un número de lectores asiduos y que parte de los mismos eran de otros países en los que nunca he estado y en los que no tengo conocidos. Mil gracias a todos por dedicarme una parte de vuestra vida.

Con respecto a los temas no tengo ni idea de cuáles fueron vuestros preferidos, pero mi intención hablando de la sociedad, de Ferrol, de ecología, de gastronomía y hostelería o de religión y moral ha sido generar al menos dudas entre las ideas fijas que pueblan nuestras cabezas, y lo creáis o no a mí también me ha hecho pensar mucho, y seguramente mejorar.

La narrativa fue quedando un poco de lado por lo demandante de su hilazón y me centré más en la poesía, que fue el verdadero leitmotiv de este esfuerzo. También intenté contaros todas aquellas iniciativas que me parecieron dignas de encomio por su valentía e innovación o, simplemente, porque me parecieron simpáticas.

Hablar de Ferrol y que me leyesen en el extranjero fue algo que me llenó de alegría. Con esto no quiero decir que considere que mi pequeña labor va a hacer que miles de turistas vengan a conocer la tierra de Brandoni, pero si despertara la curiosidad de sólo uno de vosotros ya sentiría que he puesto mi granito de arena y que he contribuido a dar a conocer esta ciudad que tanto me ha dado. Tampoco quiero decir que escriba de Ferrol sólo para los de fuera; también lo hago para los que han sido mis vecinos tantos años y que me han hecho en parte como soy.

Mis principales luchas fueron -y seguirán siendo en lo que emprenda- contra el aborto, la corrupción y el relativismo moral, lo que ha convertido este blog en algo en cierto modo político, pero esto es sólo porque creo que ya nadie se ocupa de la ética ni de la moral salvo nuestros representantes, y la mayoría dicen lo primero que se les pasa por la cabeza.

Espero que todos seáis conscientes de que estas palabras son de agradecimiento y que, en mi falta de humildad, creo que entre todos podemos cambiar el mundo, y que ésta es mi parte en ese cambio: Ir generando una lluvia fina que vaya calando un poco e intentar que fertilicen algunas ideas que están latentes y que sólo esperan a mostrarse en toda su plenitud.

Y ahora, trescientas y pico entradas después y con unos poquitos de visitantes ya me despido definitivamente: Muchas gracias a todos por vuestra atención; espero que me acompañéis en otras iniciativas que emprenda. Seguiré publicando poesía en Orballo y enseguida podréis uniros a Niebla, cuyo enlace ya he puesto ahí a la derecha, sí... no, más abajo... sí, ese; pero todavía estoy trabajando en ello, esperad a que haya alguna entrada.

martes, 18 de marzo de 2014

Hasta siempre.

El paso de los días y el negro sobre el blanco,
mi torpe aporrear las negras teclas
tratando de explicar en mi ignorancia
mil cosas que a las claras me superan.

Arritmias inconexas, y algunos claroscuros;
efecto intencionado de poeta:
Tratar de en el desorden de una letra
buscar un ritmo nuevo que la ciencia
no explique y que te guste a conveniencia.

No importar lo que diga, sino el cómo,
y aun así la intención no olvidar nunca
que es hacer algo hermoso y torpemente
desordenar esquemas de la gente
no tratando siquiera por asomo
de cejar en mi empeño y en la busca
de sondear el meollo de la mente.

Y ahora que llegó la despedida
no hay palabras que puedan describirlo:
Aunque ha sido azaroso ha sido bello,
y aunque me ha sido grato fue penoso,
pues ver que los lectores se van yendo
sin saber si responde a tu impericia
o a que otras atenciones los reclaman
no da satisfacción a este ego
de aspirante a poeta en absoluto
y preso de un vacío irresoluto
a cuarteles de invierno me retiro:
Esto ya se ha acabado y fue contigo.

Y no hay pena que azore mi escritura:
el camino ha acabado y ya la meta
vislumbro a lontananza: Yo he llegado
donde quería llegar y aquí parado
debo mirar atrás: Al resultado
de tanta soledad, tantas ausencias,
tanta programación, tanta vehemencia...
tantas cosas brillantes o perversas
que pueblan el sendero recorrido
Haciéndome pensar ¿De qué ha servido
dedicar tanto tiempo a este camino
si el final fue llegar sólo al principio?

Y aun así, orgulloso he de sentirme
pues traté por principio de que cierto
fuera lo que yo he escrito, y aunque aserto
con muy poca humildad no gano nada
en la dura tarea que me he impuesto,
por lo que sin dudarlo lo repito
otra vez cuando encuentre nuevas fuerzas.

Esto sí es un adiós, no un hasta luego;
llegarán avatares parecidos
de los que haré partícipes a otros
y a alguno de vosotros sin dudarlo.
Bienvenidos seréis a mi parnaso,
eso nunca debéis ponerlo en duda:
De los míos ya seréis para siempre
tan solo por tomaros la molestia
de haber perdido el tiempo en esta historia
que a nadie trajo gloria ni sapiencia,
porque nunca he buscado que la esencia
justifique lo escrito; aun si acaso
un tema de conciencia me ha movido,
que no es sino decir como he podido
la verdad, lo sincero, la inmanencia
que nos hace distintos que las fieras;
si existe algo moral hay que decirlo,
si existe una verdad que la experiencia
demuestre pues debemos difundirla
y si existe algo justo hay que pedirlo
y  hacerle así justicia  a nuestra Tierra
y a la orden que tenemos sobre ella.

Y sin más me despido de vosotros:
prometí Lluvia Fina y os la he dado...
pero no tengo más, se me ha secado
el empeño inicial porque comprendo
que leer siempre lo mismo es aburrido,
y yo me definí hace mucho tiempo
en aquello que pienso y que defiendo
y si es que alguna vez lo has compartido
es porque estás de acuerdo con lo escrito,
luego no necesitas que te digan
lo que debes pensar: Ya eres adulto
has llegado a leer y a tener juicio,
no quieres que te trate como a un niño.

¿Quién es este Brandoni para herirnos
con la grandilocuencia que lo ha hecho?
¡Ya sabemos pensar y conocemos
aquello que remuerde la conciencia
en las noches de lluvia y no hace falta
que desde ningún sitio los sermones
incomoden tareas más importantes
que sentarse a escribir como un Apostol!
¿Quién crees que eres tú para decirnos
las cosas que están bien o las erróneas?
¿Acaso eres perfecto, tu no yerras?
¿Es que te crees un Santo o un Profeta?

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Hasta pronto lectores, muchas gracias
os dejo por un tiempo, en adelante
sólo versos fugaces y de temas
que nos hagan soñar, que una sonrisa
nos traigan al posar nuestra mirada,
que no nos turben tanto que la vida
son dos días y que uno ya ha pasado.
Y con esto la lluvia ha terminado.

lunes, 17 de marzo de 2014

Piensa en verde.

Aunque he dejado el tema ambiental algo de lado ultimamente todos los que me habéis seguido sabéis que desde el principio ha sido una de mis preocupaciones. Estos días se dice que España debe aumentar el porcentaje de residuos reutilizados en veinte puntos, para alcanzar así el 50% del total. También se dice que esto generaría 55.000 nuevos empleos (de los cuales 20.000 podrían conseguirse tan solo clausurando vertederos y sustituyéndolos por plantas de reciclaje), que se ahorraría en materias primas, que se reducirían las emisiones...

También hemos leido con cierta satisfacción que las políticas de compostaje (que consiste en fabricar abonos en casa con los propios residuos domésticos) se van expandiendo, con el ahorro que supone no sólo en la gestión de residuos sino para los usuarios en fertilizantes y demás.

También hemos sabido que la masa arbórea de nuestro país se ha visto más que incrementada y que se ha apostado por lo autóctono, por lo que necesita cada espacio, por ayudar a la naturaleza a recuperar aquello que previamente le quitamos...

A Endesa se le ha entregado un prestigioso premio por la restauración medio-ambiental que ha realizado en la antigua mina de As Pontes, donde ha creado un precioso lago donde antes sólo había óxido y escombros. Tal obra ha recibido una recompensa aun mayor: La naturaleza ha resurgido con fuerza en toda la zona, por lo que yo considero que la Escombrera y Mina se unen al Parque Natural de las Fragas del Eume, al LIC Costa Artabra y a toda la zona como nuevos tesoros a tener en cuenta.

También se anuncia estos días que la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Punta Avarenta ya está ejerciendo su función en Ares y que pronto se unirán nuevos núcleos de la margen Sur de la Ría de Ferrol, e incluso se ásegura en ciertos foros que antes de las próximas elecciones se pondrá en marcha la gran EDAR de Prioriño, lo que supondrá que muchos millones de litros de aguas residuales dejen de verterse directamente a nuestras rías.

A la Estación de Biología Marítima de la Graña le han dado dos certificados de calidad, lo que aumenta su prestigio y el de la Universidad que lo financia, que curiosamente no es la de la Coruña sino la de Santiago.

Se empieza a tener noticias de éxitos en re-introducciones o programas de conservación de osos, linces, cabras montesas, quebrantahesos, águilas pescadoras, íbices eremitas, ciervos, gamos, rebecos...

Hay muchas buenas noticias en lo ambiental que nos hacen ver que la conciencia ciudadana está cambiando en este sentido, y pueden hacernos vislumbrar una luz al final de este tunel en el que nos hemos empeñado en meternos.


Y pese a todo ello no se puede ser del todo optimista y mucho menos caer en la complacencia: Vertidos, incendios, basureros, incivismo, gente que sabe que otro se ocupará de recoger sus desperdicios tengan estos el volumen que tengan, políticos irresponsables que dan alas a la especulación inmobiliaria, primas impagables a industrias ambientales sin desarrollar, urbanizaciones imposibles en zonas recalificadas y mal calificadas... ha de quedar claro sobre todo que, pese a que siempre hay motivos para la esperanza... ¡Queda tanto por hacer!

http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/produtos-ecoloxicos-agrogandeiros-galegos-non-entenden-crise-multiplican-sua-presenza-no-mercado/idEdicion-2014-04-15/idNoticia-863780/

http://www.elcorreogallego.es/galicia/ecg/xunta-evaluara-junio-sector-eolico-recuperar-liderazgo/idEdicion-2014-04-16/idNoticia-863902/


domingo, 16 de marzo de 2014

Purgatorio

Ese fue el momento en que me di cuenta de que no iba a volver, pero realmente no sentí nada especial. Ni el miedo ni la angustia ni ningún otro sentimiento parecido hicieron acto de presencia. Ni siquiera tristeza o ansiedad... si acaso curiosidad; nada más.

Atravesé la última puerta y no vi nada, pero la voz ya me lo había advertido: "Eso tendrás que ganártelo, muchacho". Y eso me proponía desde ese momento. Atrás quedaba el anciano crucificado viendo su propio velatorio, y mi impotencia sabiendo que jamás nadie creería en la certeza de aquello, aunque ahora ya nada de eso tenía importancia; ahora ya no importaba toda esa clarividencia que yo suponía tener.

- ¿Debo ir así, desnudo y desarmado?

La voz no volvió a escucharse, pero la respuesta llegó sola a mi cabeza, y desde ese momento me di cuenta de que ya nadie me acompañaría hasta que llegara al final del camino, y que no obtendría ninguna respuesta si no me hacía la pregunta adecuada.

Mi cabeza, mi mente, mi corazón, mi alma... ¿Qué era lo que me impulsaba a tratar de terminarlo todo? ¿Qué me movía a no dejar ninguna obra inacabada? ¿Qué era ese bosque? ¿Y esas hojas en blanco? ¿Por qué estaban todos ellos ahí?

Y ante esas preguntas las respuestas aparecían en mi cabeza como si siempre hubieran estado allí: Es el bosque que ibas a plantar, son las hojas del libro que ibas a escribir, son todos con los que tienes cuentas pendientes.

Y trabajo tras trabajo, jornada tras jornada, gota tras gota de sudor... fui avanzando por ese mundo vacío en el que ninguna felicidad era posible. Y aprendí que no hay sensación más angustiosa que sentir un permanente vacío de sentimientos positivos: Porque al principio creía que a medida que fuera resolviendo lo irresoluto me sentiría mejor y más pleno, pero nada de lo que hacía me daba en absoluto alegría o satisfacción, antes bien me llenaba de más tristeza al darme cuenta de todo lo que debía haber hecho y estaba aun por hacer.

Y cada vez más lágrimas brotaban de mis ojos y cada vez me sentía más y más arrepentido, y cuanto más trataba de arreglar los males que había causado más sentía en mí el dolor de todos aquellos a los que había hecho daño, la tristeza de todos aquellos a los que había entristecido, la falta de efectos de todo lo que no había hecho... y entonces llegó lo peor, y sentí unido todo aquel mal hasta causarme un dolor insufrible, pero merecido...

En el momento en que sentí en mí la esencia misma del daño dejó de hacer falta acabar las tareas pendientes; la voz me invitó a alzar la mirada.

Frente a mí estaba la Puerta.

sábado, 15 de marzo de 2014

La mar.

Mientras escribo estas letras siguen buscando a varios pescadores desaparecidos en el Cabo Peñas, gallegos de Muros algunos de ellos.

Este año parece que el Gran Azul ha decidido cobrarnos un duro peaje a los súbditos del reino de la lluvia, como empeñado en que no saquemos mucho la cabeza del hoyo no vaya a ser que nos lo creamos o algo así. Esta tierra es increíble, con esa cantidad de gente que va dejando huecos irellenables en nuestras almas y forjándonos como al granito que nos sirve de apoyo. ¿Recordáis las lágrimas cuando se hundió el Prestige? ¿Recordáis el desconsuelo cuando Djukic falló el penalti? ¿Recordáis los muertos de la BRILAT en Afganistán? Sí, a veces ni siquiera podemos con la congoja y las lágrimas brotan como un Atlántico más, o tal vez es que nuestro mar está hecho con las lágrimas de los gallegos.

Y es que menuda racha llevamos: El año en que Galicia se iba consolidando como una de las comunidades más cumplidoras y con mejor gestión se unen el accidente de Angrois, un invierno de los que hacen historia -por malo- y un montón de vidas sajadas en un momento nada conveniente; aunque nunca sea un buen momento para morir.

Me ha llenado de tristeza especialmente ese que un par de días antes había celebrado el tercer cumpleaños de su hija, que seguramente en poco tiempo olvidará el cálido abrazo paterno, el rascar mañanero de un beso de despedida o el salado sabor de los regresos.

Hay tantas y tantas veces que pienso que no nos merecemos esto, que somos gente noble y honrada, que sólo unos pocos nos desmerecen... que cada día abro la prensa esperando una noticia que no llega, un tren que no se acaba, un sol que no brilla.

Sólo espero que ahora esas harpías chillonas que aprovechan cualquier carroña para alimentar su discurso sepan mantener la decencia que necesitan todos esos huérfanos, esas viudas, esos amigos que ya no tomaran la acordada taza en el mismo bar. Esos padres que contendrán sus lágrimas sin un cuerpo que enterrar, sin un último adiós, sin nada.

Sé que estas letras ni siquiera van a contribuir a llenar ese vacío, pero espero que sirvan de pequeño y personal homenaje a aquellos que murieron tratando de ganarse el pan de forma honrada. Este es mi Padrenuestro y para ellos va.

Que Dios los guarde.


viernes, 14 de marzo de 2014

Mis blogs preferidos. Las recetas de Ana.

Hablar de este blog viene siendo como hablar de un familiar, porque lo he visto nacer y lo he ido siguiendo a diario desde el día en que Ana empezó a publicar. Al principio era una especie de diario de cocina en el que se intercalaban artículos sobre cine, poesía, excursiones o lo que saliera de la fecunda mente de su autora. Con el paso del tiempo se ha convertido en una especie de recetario on-line, lo que sin duda facilita el etiquetado de sus entradas.

Si un día te apetece carne, pescado, bizcocho... o lo que sea y no tienes nada que hacer no tienes más que entrar en el blog y dejarte tentar por sus atractivas, fáciles y bien explicadas recetas. Estoy seguro de que te aportará muchísimas buenas ideas para sorprender a propios y extraños, como dicen los dominicales.

El formato del blog es sencillo, lo que explica que haya sobrepasado con creces las cien mil visitas. Su autora no se ha estancado y hace poco ha abierto en Facebook una página para intentar hacerlo más interactivo (soy más que consciente de lo engorroso que es comentar en un blog, y para estas cosas la inmediatez ayuda mucho).

Sin embargo no me gustaría criticar una cosa de la que se han quejado muchos de los lectores del blog, y es que engorda una barbaridad. Sí, tan solo el hecho de abrirlo te crea en el inconsciente una especie de estado de hambre permanente, y eso al final se acaba pagando. Por eso no puedo más que recomendaros que intentéis no entrar en días de ayuno ni viernes de Cuaresma, cuando acabéis de dar a luz o si vuestro trabajo es de los llamados sedentarios... al final acabaréis, como todos, reprochándole a Ana que haya contribuido a que la industria textil tenga más ganancias por vuestra necesidad de renovar el vestuario.

Y es que así son las cosas: Hay veces que en Internet te encuentras cosas peligrosas:, y sin duda una página con 25 recetas distintas de pollo, 43 de carne y 50 de postres no es algo que pueda aguantar cualquier pusilánime, si ese no es vuestro caso acabáis de ampliar vuestra biblioteca culinaria, estoy seguro de que no os arrepentiréis... bueno, o sí ¿Quién sabe?

 http://recetasdeanaperales.blogspot.com.es/

jueves, 13 de marzo de 2014

Crimea.

Ha empezado otra guerra
en el mismo sitio.
Se acerca al mismo mar el jinete más odiado,
pero hoy no silban flechas
ni entrechocan los sables
ni chocan las corazas con las lanzas.

Hoy a muerto otros niño
en la misma tierra.
Llega la vieja dama con su oscuro traje,
pero ahora no maneja una guadaña
ni viaja con la peste
ni el hambre es el más grande de los males.

Se ha levantado el mismo el sol
sobre el mismo mundo.
El ser humano intenta destrozarlo,
pero esta vez no monta en un caballo,
ni lucha con nobleza,
ni defiende el legado de los suyos.

Se han vuelto a reunir los dirigentes
en distinto sitio.
Sus escaños poseen tantas certezas
que esta vez no tendrán que sufrir tanto,
ni verter su sangre
ni enterrar tantos padres a sus hijos.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Mis blogs preferidos. El placer de leer.

Me gusta este blog por su frescura y formato, pero sobre todo me gusta porque pretende que leamos. Su autora, Cuqui, nos cuenta su opinión acerca de libros que ha leido o que le han recomendado con una breve sinopsis y con sus comentarios. Lo bueno que tienen estos blogs gratuitos es que, al no deberse a nadie, son del todo sinceros.

En Marzo de 2013, hace casi un año, la autora entabló un diálogo con sus seguidores, que son cada día más numerosos, con un formato sencillo, con etiquetas acerca de la temática del libro, posibilidad de comentar, un chat, contador de visitas, entradas más vistas... algo sencillo al alcance de cualquiera. Vamos, que entras, te pones a rebuscar entre las entradas sobre la temática que te apetezca y pasas un buen rato con su estilo ameno y familiar.

En el lateral recomienda sus blogs favoritos (sí, están los míos... ¡es que es más rica!) y sus webs: Literatura, pintura, cocina... a diferencia de lo difuso de mi blog éste lo ves y ya sabes de qué va, lo que supongo debe ayudarle a fidelizar a sus lectores.

No puedo más que recomendaros que, si sois amantes de la lectura -y no se me ocurre ningún otro motivo para que estéis leyendo esto- pinchéis en el enlace que hay en mi blog y ahí encontraréis sus sabias opiniones. Y es que a mí, que queréis que os diga, me encantan las iniciativas como ésta, que es incuestionable la mires por donde la mires. Ya lo veis: Soy un romántico

http://opinamossobrelibros.blogspot.com.es/

martes, 11 de marzo de 2014

El 11 de Marzo de 2004.

La fecha de hoy se merece que os dedique un poco más de tiempo de lo habitual, por lo que además de la entrada que ya he publicado voy a dedicarme un rato a ofreceros mi reflexión sobre lo que pasó hace diez años en Madrid.

Yo estaba recién operado de una rodilla, en reposo y obligado a no moverme por prescripción facultativa. Esta circunstancia provocó que me pasara todo el día literalmente delante del televisor. Creo que es uno de los cuatro o cinco días de mi vida en que un suceso ajeno a mi familia me ha causado más pena, rabia, ira, indignación...

La escasez de datos fiables no fue aceptada por la prensa de izquierdas, por lo que empezaron una asquerosa, reprochable y todavía comprobable campaña de insinuaciones acerca de la responsabilidad del atentado, con constantes insinuaciones acerca de la participación de España en la invasión de Irak o de la famosa foto de las Azores. A mí todavía no se me han pasado las nauseas.

Lo siguiente fue más vergonzoso: El Partido Socialista Obrero Español inició una campaña conspiranoica (con el apoyo de Almodóvar y otros "intelectuales" más) conducente única y exclusivamente a ganar las elecciones. Ni se vio entonces ni se ve ahora un ápice de responsabilidad, decencia, hombría de bien ni de patriotismo en todo lo sucedido.

Lo siguiente, tras perder el Partido Popular las elecciones, fue una campaña sensacionalista en la que se insultó con el beneplácito del gobierno a más de la mitad de los españoles durante un periodo larguísimo de tiempo, se estableció por parte de un argentino un "cordón sanitario" y los nacionalistas de ERC y HB se convirtieron en actores fiables pese a no ocultar su deseo de desmembrar España. Los partidos filo-terroristas volvieron a las instituciones y poco menos que se les pidió perdón ¿Cómo pudo insinuar el entonces Ministro de Interior que ETA pudiera cometer tamaña barbaridad?

Lo que está pasando todavía hoy es que gente sin escrúpulos sigue atacando al Pp por el atentado (hoy mismo José María Villot en Diario de Ferrol). Se niega que hubo una conspiración, parece ser que fue una quedada o algo así. Se niega quien fue el único beneficiado de la masacre, el partido que obtuvo el vuelco electoral. Se niega que el actual lider de dicho partido inició una campaña política en una jornada de reflexión haciendo insinuaciones y afirmaciones que han enrarecido la vida española desde ese fatídico día.

Hoy algunos pretenden que pasemos página, pretenden que creamos que cuatro cretinos compraron explosivos, móviles, detonadores y otro material por su cuenta y riesgo. Quieren que creamos que se sincronizaron sin apoyo externo, que alquilaron pisos y obtuvieron coches sin ayuda. Hoy quieren que olvidemos a las víctimas, a los fallecidos, heridos, mutilados y traumatizados que ya no volverán a ser lo que eran el día 10.

Pero afortunadamente los seres humanos no somos corderillos ni nada por el estilo. Creo que todos sabemos que no se va a descubrir al ideólogo final del asunto, ni vamos a saber por qué hay tantos confidentes implicados, ni por qué nadie sabía nada, ni por qué se acusa a la Policía o a la Guardia Civil o a Interior o al CNI. Vale, aceptamos pulpo como animal de compañía.

Pero que no se crean que somos gilipollas: En este país hubo un atentado que buscaba desalojar al partido del gobierno del poder y una gran parte de la sociedad se bajó los pantalones, aceptó el chantaje y se unió a los objetivos de los terroristas, y yo jamás lo olvidaré; las víctimas se merecen mucho más.

Nuevos bríos.

Como un día de clara primavera
con la frescura del renuevo de un aliso
o el trinar del arroyo de montaña
se renuevan mis bríos.

¡Qué cosa tan extraña es el esfuerzo
que ve sus recompensas de repente
cuando crees que el trabajo ha sido en vano!

Y así crecen las ganas de hacer cosas,
de sentir el amor por vez primera
de vivir una nueva adolescencia
de volver a nacer como las rosas
tras una enorme poda -son veceras
y tienes que cortar los tallos viejos
que si no se malean y no surgen
con la fuerza anterior.

                                                         Y te sonrojas
al ser consciente de tu nuevo brío;
eres como un potrillo desbocado
anhelante de mundo y de experiencia.

El impulso renace de repente,
y sale lo mejor de tu cabeza:
Mesura, esfuerzo, amor... y la pereza
deja paso al trabajo más constante
y toda duda se torna certeza
al calor de ese celo ilusionante.

lunes, 10 de marzo de 2014

Restauración.

Tuve la suerte de conocer Salzburgo hace unos años y comparto con todos mis conocidos que la han visitado en que es una de las ciudades más bonitas del mundo; independientemente de lo hermoso de su trazado, emplazamiento o de la espectacularidad de sus monumentos lo que más llama la atención es su prodigioso estado de conservación.

En muchos de sus edificios hay pintadas dos fechas: La de su construcción y la de su restauración; llama la atención la cantidad de edificios de los siglos XIII y XIV en perfecto estado. Una de las cosas por las que creo que están así es porque se utilizan, y esto que puede parecer obvio no lo es tanto, y me explico: Sin tener ni idea de la legislación urbanística en Austria ni en la ciudad de los príncipes obispos sí se puede intuir algo a primera vista: Los usos de los edificios no están tan restringidos como aquí.

Palacios convertidos en galerías comerciales, edificios residenciales convertidos en comercios en su totalidad o en establecimientos hosteleros (y hoteleros, de todo hay), monumentos religiosos aprovechados como cervecerías... hacen que en el centro de la ciudad funcionen, por citar dos ejemplos claros, una tienda de navidad que ocupa todas las plantas de un edificio o una chocolatería que ocupa uno de los edificios más singulares de la ciudad.

La casa de Mozart es una tienda-museo y una abadía ha convertido su claustro principal y su refectorio en una cervecería donde se puede degustar comida típica, pero no sólo es eso. La norma es absolutamente restrictiva en lo que a la conservación de la fisionomía del edificio se refiere, y así te encuentras con que en su principal arteria comercial hay un Zara que ni escaparate tiene, porque el edificio que ocupa tenía las ventanas que tenían los edificios en la edad media en los sitios fríos y lluviosos.

El resultado es un conjunto armónico en el que nada está fuera de lugar y en el que no te extraña que el mercado sean unas casetas de madera que abren mañana y tarde y al que los vecinos acuden con sus cestas porque no dispensan bolsas de plástico. Si alguien quiere saber cómo es sale en Sonrisas y Lágrimas, y está tal cual (no con puestos provisionales de aluminio tapados con plástico transparente).

Y tal vez en todo esto estén las claves de los problemas de restauración en Galicia, especialmente en el barrio de Ferrol Vello. Si pensaramos que es más que posible que no toda la gente quiera vivir en edificios del Siglo XVIII sin ascensor, ni garaje ni otras comodidades de la vida moderna y permitiéramos que, sin modificar la esencia del edificio ni del conjunto, cualquier iniciativa fuera bienvenida tal vez lograríamos que se empezaran a repoblar nuestros barrios monumentales y no presentaran el lamentable aspecto que presentan hoy en día.

Y también ayudaría que nos quitáramos el complejo de que lo de fuera es mejor. Tenemos suficientes atractivos como para atraer tantos visitantes como otras ciudades de Europa, y en el momento en que seamos conscientes de ello y empecemos a potenciarlos es posible que nos convirtamos en un foco de atracción, y dejemos de ser una fuente de malas noticias.

domingo, 9 de marzo de 2014

Oso

Silente asisto, atónito, al presente
¿Qué me estoy deparando?
¿Soy sincero?
¿Lo que me está pasando me merezco?
¿O me he ganado más?

Es un misterio.

Y así veo pasar todo, paseniño,
sin saber qué rodea mi existencia.
Tal vez será mejor pensar en nada,
no creo que justifique mi obediencia
la eterna negación de la evidencia.

Y nada soy mejor que otro momento,
homogéneo, fugaz, sin saber nada;
la vida es un presente insustancioso
mi paso furibundo...
soy un oso.